Familias buscadoras denuncian más de mil hallazgos forenses en Tláhuac-Chalco y exigen investigación
2026-04-20 15:15:29
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18 abril 2026
Ciudad de México | Desinformémonos. Familias buscadoras de la Ciudad de México y el Estado de México denunciaron el hallazgo de mil 76 restos y fragmentos óseos en las lagunas de la zona Tláhuac-Chalco, resultado de jornadas de búsqueda iniciadas el pasado 7 de abril. Señalaron que este descubrimiento no es producto de la labor institucional, sino del trabajo, vigilancia y exigencia de las propias familias, quienes evitaron que evidencias fueran ignoradas o desechadas.
En su pronunciamiento, acusaron a las autoridades de opacidad, irregularidades y falta de capacidad técnica en el manejo de los restos, lo que pone en riesgo la identificación de las víctimas y rompe la cadena de custodia. También denunciaron intentos de minimizar los hallazgos al catalogarlos como restos arqueológicos sin sustento, así como omisiones graves en la investigación, pese a antecedentes de hallazgos humanos en la misma zona.
Las familias advirtieron que enfrentan condiciones de búsqueda precarias y falta de seguridad, además de actos de revictimización por parte de autoridades. Asimismo, señalaron intentos de obstaculizar la cobertura de medios de comunicación, lo que, afirmaron, busca ocultar la magnitud de la crisis de desapariciones en el país.
Finalmente, exigieron que la búsqueda continúe sin interrupciones, el aumento inmediato de personal especializado, el procesamiento adecuado de cada hallazgo y la instalación de mecanismos de seguimiento con participación de las familias. Subrayaron que cada fragmento encontrado representa la posibilidad de identificar a una persona desaparecida y reiteraron su exigencia de verdad, justicia y dignidad.
A continuación el comunicado completo:
Pronunciamiento de las familias de Ciudad de México y el Estado de México por los hallazgos localizados en las lagunas de Tláhuac-Chalco
A las familias buscadoras de la Ciudad de México, Estado de México y el resto del país, a los organismos internacionales, a las organizaciones de la sociedad civil que nos acompañan, a los medios de comunicación y a toda la sociedad de México:
Hablamos hoy desde el dolor, pero sobre todo desde la exigencia. Lo que comenzó el pasado 7 de abril como una jornada de búsqueda en las lagunas de La Habana, en los límites de Tláhuac y Chalco, ha revelado una realidad devastadora. Al corte de ayer, jueves 16 de abril, hemos contabilizado 1,076 hallazgos de interés forense para las familias.
Queremos dejarlo claro: este hallazgo masivo no es un logro de las autoridades. Es el resultado directo de la participación, la vigilancia y la supervisión de las familias buscadoras. Mientras que las autoridades pretendían dejar pasar restos y fragmentos óseos sin procesar y agotar el cribado de la tierra de forma superficial, fuimos las familias buscadoras quienes estuvimos al tanto para que no se dejará un solo resto ni fragmento óseo atrás.
La autoridad quería que esto pasara desapercibido; las familias queremos que hoy el mundo entero sepa la tragedia de lo que ocurre en la capital del país.
Los 1,076 restos y fragmentos óseos localizados no son solo un número. Son el reflejo de una crisis que hemos señalado las familias, las organizaciones que nos acompañan y diversos organismos internacionales. Nuestras instituciones están rebasadas por la falta de coordinación, ineficacia e indolencia de las autoridades. Lo que estamos viviendo hoy en Tláhuac es algo que hemos vivido por años las familias.
Hemos documentado opacidad, incompetencia e irregularidades graves en el manejo de los restos y fragmentos óseos. Estos se están agrupando sin una metodología técnica adecuada, rompiendo toda cadena de custodia y el derecho a la identidad. La falta de peritos, arqueólogos y antropólogos suficientes por parte del Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses y la Fiscalía de la ciudad es una omisión que no vamos a tolerar.
No permitiremos que encubran que en México existen más de 132,000 personas desaparecidas, mucho menos que en la Ciudad de México buscamos a 5,798 personas y en el Estado de México a 13,853 personas.
Resulta inaceptable que las autoridades, específicamente la fiscalía, pretendan catalogar los hallazgos como restos arqueológicos, basándose únicamente en una apreciación visual. Al no haber requerido oportunamente la presencia de especialistas del Instituto Nacional de Historia y Antropología, la autoridad impidió que se siguieran las formalidades legales y técnicas obligatorias para descartar dicha aseveración.
Esta narrativa omite deliberadamente que desde agosto de 2025 se localizaron restos humanos en esta misma zona que aún conservaban prendas de vestir, un indicio forense fundamental que desvirtúa cualquier intento de reducir estos 1,076 hallazgos a un contexto exclusivamente arqueológico. Al ignorar la evidencia de violencia contemporánea y la realidad de un sitio donde “seguido aparecen cuerpos de personas flotando”, las autoridades incurren en una omisión grave de su deber de investigar y garantizar el derecho a la verdad y la justicia para las víctimas de desaparición.
También queremos denunciar la falta de seguridad para las familias. No solo nos enfrentamos al terreno, nos enfrentamos a la desprotección absoluta. Exigimos a la Secretaría de Seguridad Ciudadana una vigilancia permanente en el perímetro. No es posible que, mientras las familias hacemos el trabajo de búsqueda, no se nos cuide de manera adecuada.
Hemos buscado en condiciones precarias. El Estado no ha garantizado cinturones de seguridad para proteger nuestra integridad, ni transporte para las jornadas bajo el sol.
Además, señalamos que, nuevamente, hemos sido víctimas de la falta de empatía y de procesos revictimizantes por parte del personal pericial y la Policía de Investigación.
Esta violencia institucional se manifestó crudamente cuando la negligencia llegó al extremo de obligar a las familias a rescatar restos y fragmentos óseos que pudieran pertenecer a nuestros seres queridos, mientras que los peritos ya los habían desechado por su prisa y falta de debida diligencia.
De igual forma, condenamos enérgicamente el trato hostil y las tácticas de intimidación por parte de los elementos de la Fiscalía hacia los medios de comunicación que intentan cubrir estas jornadas. Las autoridades han pretendido obstaculizar y censurar la labor periodística, limitando el acceso y la documentación de la zona en un intento por ocultar la magnitud de la tragedia que emerge de estas lagunas. Reafirmamos que el escrutinio público es un derecho y que la visibilización de este horror es necesaria para que la sociedad comprenda la gravedad de la problemática que enfrentamos.
Por lo anterior, hoy en reunión con el Gabinete de Búsqueda, entregamos un oficio solicitando que la búsqueda en Tláhuac continúe de forma ininterrumpida hasta que el sitio sea procesado por completo. Los calendarios oficiales de búsqueda no deben, bajo ninguna circunstancia, estar por encima del hallazgo de nuestros seres queridos.
Los recursos técnicos y humanos deben permanecer concentrados en la emergencia forense que representan las Lagunas de La Habana entre los límites de Tláhuac y Chalco hasta que se garantice que no queda un solo resto o fragmento humano por recuperar.
Por ello, también exigimos:
1. Que asignen de manera inmediata recursos adicionales, garantizando que aumente la presencia de peritos, arqueólogos y antropólogos forenses por parte del INCIFO, la Fiscalía y la Comisión de Búsqueda.
2. Que se garantice que cada resto y fragmento óseo localizado sea trasladado y procesado siguiendo los estándares internacionales de identificación, ya que dentro de los más de 1,000 restos y fragmentos localizados en esta jornada podrían estar nuestros seres queridos esperando regresar a casa.
3. Que se instale una mesa de seguimiento con las familias y nuestros acompañantes para que se nos informe con total transparencia sobre los avances en la localización, identificación e investigación de todos los casos de personas desaparecidas vinculadas a esta zona.
4. Que se entregue un informe exhaustivo sobre los restos y fragmentos óseos localizados, así como los hallazgos que sigamos encontrando en este sitio de dolor, garantizando la trazabilidad de cada uno de los hallazgos de interés forense para las familias.
5. Se realice un análisis de contexto multidisciplinario sobre la zona lacustre de Tláhuac-Chalco. Es imperativo que las autoridades expliquen las dinámicas de violencia y territorialidad que han convertido este espacio en un sitio de depósito y ocultamiento de restos humanos.
6. Que se garantice el resguardo de la zona y la vigilancia permanente por parte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en el perímetro.
7. Que no se tome ninguna decisión de cierre de punto sin el consenso y la validación de quienes buscamos hoy a un ser querido en la Ciudad de México y el Estado de México.
8. Que se nos garantice la seguridad e integridad de quienes participamos en los procesos de búsqueda, mediante la implementación de medidas de protección eficaces, oportunas y con enfoque diferenciado. Lo anterior, a fin de asegurar que nuestra labor se realice en condiciones libres de riesgo, intimidación o violencia, en cumplimiento del deber del Estado de salvaguardar a quienes ejercemos nuestro derecho a buscar a nuestros seres queridos.
Para las autoridades, un molar o una falange es un desecho; para nosotras, es una esperanza de poder regresar a nuestros seres queridos a casa. Estamos aquí por necesidad y por amor, y no nos iremos hasta que el último hueso sea recuperado con dignidad, porque las personas desaparecidas merecen ser buscadas con respeto y amor.
¿Por qué les buscamos? ¡Porque les amamos! ¡Hasta encontrarles!
¿Por qué les buscamos?¡Porque sólo nosotras los encontramos y ya se los demostramos