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MARTÍN LAZO CUEVAS El regreso de un enemigo voraz: La batalla por la sanidad del ganado y el comercio agropecuario

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MARTÍN LAZO CUEVAS El regreso de un enemigo voraz: La batalla por la sanidad del ganado y el comercio agropecuario
​Por: Martín Lazo Cuevas

​Por décadas, el sector pecuario mexicano guardó en su memoria uno de los logros de sanidad animal más importantes de su historia moderna. A finales del siglo XX, mediante un esfuerzo científico sin precedentes, México logró erradicar exitosamente de su territorio al gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), una plaga voraz que amenazaba la soberanía alimentaria y la economía rural del país. Sin embargo, en la dinámica actual del campo —marcada por el cambio climático, la intensa movilización comercial y las presiones en las fronteras—, este enemigo histórico ha vuelto a encender las alarmas epidemiológicas. Entender la naturaleza de este parásito, su impacto económico en las exportaciones a Estados Unidos y la respuesta sanitaria actual resulta imperativo para salvaguardar la ganadería nacional.

​A diferencia de las moscas comunes que depositan sus huevos en materia orgánica en descomposición, la hembra del gusano barrenador lo hace exclusivamente en las heridas abiertas de mamíferos vivos. Un rasguño accidental por alambre de púas, la picadura de una garrapata, la marca de un fierro o el cordón umbilical expuesto de un ternero recién nacido son suficientes para iniciar la infestación. En cuestión de horas, las larvas eclosionan e inician su avance destructivo sobre los tejidos sanos del hospedero. Equipada con espinas ganchudas dispuestas en forma de tornillo —de donde deriva su nombre en inglés, screwworm—, la larva barrena la carne viva mientras libera toxinas digestivas que destruyen el músculo y atraen a más insectos. Esta enfermedad, conocida clínicamente como miasis cutánea, genera infecciones secundarias severas, una rápida pérdida de peso en el hato y, de no ser tratada a tiempo, la muerte del animal por septicemia.

​La victoria histórica del siglo pasado frente a este parásito se cimentó en la Técnica del Insecto Estéril (TIE), una estrategia biotecnológica basada en la cría masiva y la esterilización por radiación de millones de moscas macho en instalaciones especializadas como la de Chiapa de Corzo, Chiapas. Dado que las hembras de esta especie solo se aparean una vez en su vida, la liberación de machos estériles provocó el colapso progresivo de las poblaciones silvestres hasta eliminarlas del país. Sin embargo, la reciente reemergencia de brotes en América Central y la detección de casos en la región sur forzaron a las autoridades sanitarias de México (SENASICA) y Estados Unidos (USDA-APHIS) a declarar un estado de alerta máxima para frenar su avance hacia el norte.

​Esta amenaza epidemiológica tuvo un impacto directo e inmediato en el comercio internacional, provocando la suspensión temporal y el cierre preventivo de varios cruces fronterizos. A medida que las evaluaciones técnicas avanzaron, ambos gobiernos acordaron una reapertura gradual de los puertos comerciales condicionado a un estricto protocolo de contención en capas. Hoy en día, el ganado destinado a la exportación debe someterse a inspecciones de origen en los predios de acopio, tratamientos antiparasitarios y baños larvicidas preventivos días antes del embarque, así como a revisiones individuales minuciosas en pasillos de inmovilización (chutes) antes de cruzar la frontera, apoyadas en ocasiones por unidades caninas entrenadas para detectar miasis por olfato. Bajo estas reglas, la detección de un solo animal afectado en un lote implica la retención total del embarque y la suspensión temporal del predio de origen.

​Más allá de los controles en las aduanas y de la liberación aérea masiva de moscas estériles en los corredores de tránsito de alto riesgo, la primera línea de defensa sigue estando en el rancho. La contención definitiva del gusano barrenador requiere que los productores apliquen una revisión diaria del hato, curen de inmediato cualquier herida o procedimiento quirúrgico, protejan el ombligo de los neonatos y movilicen únicamente ganado respaldado por Certificados Zoosanitarios oficiales. La erradicación y el control de esta plaga no son solo una tarea de las agencias gubernamentales; representan un compromiso ético y productivo compartido por ganaderos, médicos veterinarios y comercializadores para proteger la salud animal, sostener la liquidez del comercio exterior y asegurar la tranquilidad del campo mexicano.

​Martín Lazo Cuevas
Opinión y Análisis Agropecuario