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LA MAR DE ONUBA: Desarticulada en Huelva una red que defraudó 150.000 euros al SEPE usurpando la identidad de trabajadores agrícolas migrantes

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LA MAR DE ONUBA: Desarticulada en Huelva una red que defraudó 150.000 euros al SEPE usurpando la identidad de trabajadores agrícolas migrantes
Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional durante los registros de la operación Sepillo en Lucena del Puerto, Huelva, el 10 de junio de 2026

Tres detenidos en Lucena del Puerto tras identificarse más de setenta víctimas de distintas nacionalidades que desconocían el uso fraudulento de sus datos

La Guardia Civil y la Policía Nacional ejecutaron los registros el 10 de junio en una operación dirigida por el Juzgado de Instancia de Moguer

Lunes, 15 de junio de 2026. La Guardia Civil y la Policía Nacional desarticularon el pasado 10 de junio una organización criminal con base en Lucena del Puerto que habría defraudado más de 150.000 euros al Servicio Público de Empleo Estatal mediante la usurpación de la identidad digital de más de setenta trabajadores migrantes. La operación, denominada Sepillo, concluyó con la detención de tres personas y el registro de un inmueble del municipio onubense, del que se retiraron equipos electrónicos, dispositivos de almacenamiento de información y un vehículo. La investigación, dirigida por la Sección de Instrucción nº 1 del Tribunal de Instancia de Moguer, permanece abierta.

El mecanismo era técnicamente preciso. La organización obtenía o fabricaba certificados digitales a nombre de terceras personas y los utilizaba para acceder a la sede electrónica del SEPE y solicitar prestaciones por desempleo en su nombre. Un certificado digital válido permite operar ante cualquier administración pública con plena identificación: solicitar ayudas, modificar datos bancarios, gestionar expedientes. La víctima no recibe notificación alguna si el trámite se realiza correctamente. El fraude puede mantenerse durante meses sin que la persona afectada lo advierta.

La pregunta que las notas oficiales no responden es la más relevante: cómo llegaron los datos de más de setenta personas a manos de esta organización. Las víctimas, de distintas nacionalidades, comparten un denominador común que el entorno geográfico hace inequívoco: son trabajadores del campo onubense, temporeros vinculados a las campañas agrícolas de una provincia que concentra decenas de miles de contratos anuales en el sector de los frutos rojos. Ese modelo productivo genera, de forma sistemática, una masa de personas documentadas —con NIE, número de la Seguridad Social, cuenta bancaria y, en muchos casos, certificado digital tramitado a través de gestorías, empresas de trabajo temporal o los propios empleadores— pero con escasa capacidad de supervisión sobre el uso posterior de esa documentación. La cadena de custodia de los datos personales en el sector agrícola onubense es, estructuralmente, una vulnerabilidad.

Las más de setenta víctimas identificadas no son únicamente perjudicadas por el robo de identidad. Su exposición puede ser de mayor alcance. Una prestación cobrada fraudulentamente a nombre de una persona genera un expediente activo en el SEPE: la administración registra que esa persona ha percibido una ayuda, lo que puede traducirse en incompatibilidades futuras, requerimientos de devolución o denegaciones de prestaciones legítimas. El trabajador que no sabe que su identidad fue usurpada puede encontrarse, meses después, con que el sistema le niega una prestación a la que tiene derecho porque consta que ya la cobró. El daño no termina con la detención de los autores.

El dinero seguía un recorrido diseñado para dificultar su rastreo. Los fondos obtenidos eran retirados principalmente en cajeros automáticos y posteriormente transferidos fuera de España a través de distintos mecanismos de envío de remesas. El patrón —prestación pública, cajero, transferencia internacional— es consistente con estructuras de blanqueo documentadas en otros procedimientos judiciales relacionados con fraude a la Seguridad Social en entornos de trabajo migrante. La investigación no descarta la localización de activos adicionales ni nuevas detenciones.

En la operación intervinieron el Equipo de Delitos Económicos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Huelva y la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la Policía Nacional, cuya participación no es un detalle menor: la UCRIF no investiga fraudes administrativos ordinarios. Su presencia indica que la falsedad documental y los vínculos con redes de gestión irregular de trabajadores extranjeros forman parte del objeto de la investigación. Los registros contaron además con efectivos de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Huelva.